Thursday, October 11, 2007

Caa Catí. Datos Historicos de ese pueblo Correntino

Intendentes de Caá Catí
Autoridades Municipales de Caá Catí
Evolución Política
PRESIDENTES DE JUNTAS, COMISIONES Y CONCEJO
MUNICIPALINTENDENTES MUNICIPALES
Santiago Vallejos
Agosto de 1872 --- Mariano Esquivel -
Octubre de 1872 - 1876 --- Emiliano Sánchez-
1876 -1877 --- Estanislao Esquivel -
1877 --- Pedro López -
Agosto de 1877- Oct. de 1877 --- Estanislao Esquivel ---
Octubre de 1877- Agosto de 1878 --- Mariano Esquivel ---
Agosto 1878 - Octubre 1878 --- Ruperto Jiménez ---
Oct. De 1878 - 1879 --- Nicanor Sosa ---
1879 - 1881 --- Ramón Esquivel ---
1881 - 1886 --- Estanislao Romero ---
1886 - 1888 --- Santiago Vallejos ---
1888 ( enero a febrero )---Pedro A. Esquivel y Paniagua ---
Feb. De 1888 a 1889 --- Rafael Biondi ---
1889 - 1890 --- Florencio Barrios ---
1890-1891 --- Aurelio López
1891 - 1892 ---Rafael Biondi ---
Mayo de 1892 a nov. de 1892 --- Florencio Barrios ---
1892 - 1893 --- Pedro A. Esquivel y Paniagua
1893 - 1894 --- Brunel ---
Julio a Nov. de 1894 --- Ladislao Rivera---
1894 - 1896 --- Isidoro Esquivel ---
Feb. A Agosto de 1896 ---Ramón Esquivel --
1896 - 1897 --- Mauricio Galarza ---
1897 - 1898 --- Idelfonso Esquivel ---
Feb. A nov. de 1898 --- P. Vallejos ---
1898 a dic. De 1898 --- Barrios ---
1898 - 1899 --- Santiago Cabrera ---
1899 - 1900 -- 1900- 1901 --- Cecilio Fernández ---
1901-1902 - 1902-1903 - 1903-1904 --- Servando Gómez ---
1904- 1905 --- Eudoro Pérez ---
1905-1906 ---Santiago Cabrera---
1906-1908 ---Eudoro Pérez ---
1908 --- Antonio Batallán ---
1908- 1909 --- José Domingo Esquivel.
1909-1910 --- Gervasio Blanco (h)
nov.1910 --- Teófilo Varela---
nov. 1910-1911---Servando Gómez---
1911-1912 --- Epifanio Esquivel---
1912-1913 --- Gervasio Blanco
1913-1914 ---Manuel M. Esquivel---
1914-1916 ---Ramón S. Palma---
1916-1918 ---Enrique Piñeiro ---
1918-1920 ---Juan Duarte---
1920-1921 ---Roque Esquivel---
1921 (enero) --- Santiago Esquivel y Paniagua---
1921 (febrero- abril)---Manuel Mariano Esquivel--
1921 (abril) ---Encarnación Ojeda---
1921 (mayo)-1923 Manuel Mariano esquivel-
1923-1925 1925-1927 Angel María Pesolano---
1927-1928 ---Tomás Carreras
1928-1939 ---Santiago Vallejos Cabral---
1930-1932 ---Domingo Claps---
1932-1933 ---Salvador Sánchez Negrete---
1933-1934 1934-1936 ---Pedro A. Cánepa-
1936-1937 --- Lisandro Barreto ---
1937 (noviembre) ---Pedro A. Cánepa---
1937-1938 --- Juan Bramante ---
1938-1939 ---Lucio P. Cabrera ---
1939-1940 --- Augusto Díaz Colodrero ---
1940-1941 --- Lucio P. Cabrera ---
1941- (nov.) 1941 --- Celestino Navarro ---
1941-1943 ---Vicente Leonardi ---
1943-1945 ---Gervacio Blanco (h)---
1945-1946 --- José A. C. Pessolano ---
1946-mayo 1946 --- Eneas Ulises Pícoli
1946 mayo a julio --- José A. C. Pessolano --
1946-1947 --- Abel Blanco ---
1947-1948 --- José A. C. Pessolano ---
1948-1955 ---Raúl Blanco ---
1955-1957 ---Horacio Isaac Rodríguez Vallejos --
1957-1958 ---Ángel Martínez ---
1858-1962 ---Arnaldo Ahumada ---
1962 a septiembre de 1962 ---Horacio Isaac Rodríguez Vallejos.

1962 (septiembre a noviembre) ---Antonio I. Almeida---
1962 (noviembre)-1963 ---Lisandro barreto--
1963-1965 ---Luis Dualibe ---
1965-1966 --- Arnaldo Ahumada---
1966-1973--- Ramona Emilce Fava de Sánchez Negrete---
1973 (marzo-mayo) ---Lila I. Meana Colodrero de Coviello ---
1973-1976 --- Raúl Santiago Blanco ---
1976-1979 ---Milciades Naessens ---
1979-1981 ---Ramona Emilce Fava de Sánchez Negrete---
1981-1983 ---Antonio Isidro Almeida---
1983 marzo a noviembre --- Aarón Cáceres--
1983-1985 ---Jorge Ramón Romero ---
1985-1987 ---Víctor Américo Meza ---
1987-1989 ---Víctor Américo Meza ---
1989-1991 ---Víctor Sebastián Coviello ---
1991 ---Jorge Ramón Romero---
1991-1993 --- Víctor Américo Meza (completa el período)-
1993-1997 ---Antonio Isidro Almeida
1997-1999 ---Gilda Graciela Mosqueda
1999-2001 ---Gilda Graciela Mosqueda (Comisionada
Interventora)
2001-2005 --- Ricardo José Torres (Primer Mandato)
2005 ---En ejercicio del cargo---Ricardo José Torres (2º
Mandato Consecutivo)



Evolución Política-Institucional de Caá Catí

Caá Catí inició su formación como núcleo poblacional a partir de 1707
cuando se instaló en este lugar un Destacamento Militar dependiente de la
Comandancia de San José de las Lagunas Saladas. Durante toda la etapa
colonial no se registran cambios en este sentido estando el partido de Caá
Catí sujeto al gobierno del Comandante Militar. Este funcionario tenía
autoridad político-militar, y era generalmente el caudillo de la milicia
del departamento siendo designado directamente el poder Ejecutivo
correntino. La administración judicial estaba a cargo del Juez Comisionado
(1). Algunos Comandantes Militares que se destacaron en Caá Catí fueron
León Esquivel, Juan Gualberto Albarenga, Bernabé Antonio Esquivel
(Chiquillo) y José Venancio Llopart entre otros (2)
Ya en el período independiente aparece la Parroquia como división
jurisdiccional, habiendo en esta época en Corrientes solamente cuatro de
españoles, una de ellas situada en Caá Catí.
Es así como a fines de 1824 como consecuencia de la reforma constitucional
de la provincia se produce una evolución en las prácticas
político-administrativas agregándose a los dos funcionarios de gobierno
existentes en Caá Catí, el cura párroco. Este sistema que dio vida a la
Parroquia y Comandancia Militar de Caá Catí, es el antecedente directo de
la formación del departamento, ya que la asignación no sólo correspondía a
una extensión de tipo religioso-político-militar sino también territorial
el que todavía no estaba claramente delimitado (3)
En esta misma época, el poblado que ya había aumentado notablemente su
población, no tenía delineación ni ordenamiento alguno. Por tal razón se
le encomendó a Pedro Ferré, entonces alcalde de segundo voto, la
realización de la mensura, la que se dio por terminada en 1824.
Continuando con su evolución, el 13 de octubre de 1852, Caá Catí fue
elevada a la categoría de Villa, argumentándose como razón la extensión
del pueblo, su antigüedad, la cantidad considerable de población y debido
a sus amplias perspectivas de desarrollo económico. Esta categoría
alcanzada le permitió a Caá Catí disponer del derecho legal de disponer de
un régimen de comuna.
Durante la gestión del gobernador Juan Gregorio Pujol se constituyó en
varios distritos, juntas que asesoraban al poder Ejecutivo, estudiaban las
necesidades y trataban de solucionar los inconvenientes de su población.
Ante el buen funcionamiento registrado por estas juntas, el gobernador
legalizó esta posibilidad que tenían los vecinos de tratar los asuntos
locales y los convirtió en Comisiones Municipales. Posteriormente
incorporó a estas juntas de campaña a las instituciones de la provincia al
promulgar el 24 de abril de 1855 el proyecto de Ley Orgánica de
Municipalidades por la cual todo pueblo se encargaba del gobierno civil y
económico (4)
En abril del mismo año y de acuerdo con lo establecido en los artículos
cuarto y quinto de la Ley Orgánica de Municipalidades recientemente
establecida se determinó, en Caá Catí, la creación de una Junta Municipal,
compuesta de cuatro vecinos propietarios del distrito y del Juez de Paz
quien pasó a ser el presidente nato del organismo. Estos serían elegidos
por votación directa del vecindario y dependerían del ayuntamiento o
Cabildo de la capital en lo relativo a la administración y economía (5)
De acuerdo con la ley se le asignaba a esta institución municipal amplias
facultades en lo referente a obras públicas, seguridad, higiene y
educación; ponía a su cargo la administración de la justicia de primera
instancia, creando en cada concejo un asesor letrado; se les otorgaba
rentas propias que los independizaba del Poder Ejecutivo y en cuanto a los
Concejos de Campaña los organizaba conforme a sus recursos y necesidades
especiales
El 5 de diciembre de 1856, Caá Catí, nuevamente fue elevada de categoría,
correspondiéndole en este caso, la de ciudad, circunstancias que entonces
le permitirían tener un gobierno comunal completo y autónomo, lo que no
podría concretarse hasta que los límites territoriales no estuviesen
claramente delimitados y hasta no se realice un censo de población
Las instituciones comunales creadas durante el gobierno de Pujol, ya
mencionadas, no tuvieron el efecto esperado, por eso el gobernador Juan
Vicente Pampín, decretó el 22 de enero de 1876 en su reemplazo, la
creación de Comisiones Departamentales, una de ellas en Caá Catí, la que
reemplazó a la Junta anterior que anteriormente había sido suspendida
provisoriamente. El nuevo organismo de gobierno pasó a depender
directamente del Ministerio de Hacienda e Instrucción Pública
Los funcionarios designados para integrar la Junta Municipal fueron: como
presidente el señor Estanislao Esquivel, como Titulares Manuel Duarte y
Pedro Esquivel y como suplentes Santiago Vallejos y Amadeo Vera. La nueva
institución debía rendir cuenta al Poder Ejecutivo de la recaudación e
inversión de sus rentas de conformidad con el artículo 20 de la Ley de
Municipalidades de Campaña del 21 de diciembre de 1870 (6)
La Ley Orgánica de Municipalidades sancionada en 1890 hacía referencia a
las categorías de los gobiernos comunales, la que se determinaba por la
cantidad de población y por la renta. Así mismo y de acuerdo con lo
dispuesto por esta ley se establecía, dentro de la provincia la existencia
de Municipalidades a las poblaciones que tenían mas de siete mil
habitantes y las que no alcanzaban esta cantidad se constituían en
Comisiones Municipales (7)
Caá Catí, que se ubicaba dentro de las Comisiones Municipales, estaba
integrada por cinco miembros titulares de entre los cuales surgían, por
votación sus autoridades: el presidente, vicepresidente y tesorero. Para
ser miembro de este organismo de gobierno se requería ser vecino del
Departamento, estar inscripto en el registro municipal, saber leer y
escribir y pagar contribución directa o ejercer una profesión liberal.
En lo que respecta a las rentas que la compone lo producido de los
impuestos, las comisiones municipales no tenían mas atribución que
proponer a la legislatura provincial, por intermedio del Poder Ejecutivo,
sus proyectos de presupuestos e impuestos, y era aquella la que en
definitiva tenía tenia el poder de decisión sobre estos asuntos.
Por lo tanto las Comisiones Municipales no tenían la independencia
necesaria para decidir totalmente acerca de su funcionamiento como sí era
el caso de las Municipalidades autónomas que , de acuerdo con lo
establecido por ley, tenían independencia política, facultad que le
permitía elegir a su presidente y demás miembros, independencia económica
y administrativa (9)
Para que una Municipalidad gozara de la categoría de autónoma se debía
tener en cuenta previamente el monto de la renta, el presupuesto del que
disponía y el número de habitantes. La reforma constitucional de 1889
determinaba que se constituían en éstas las que alcanzaren, por lo menos
siete mil habitantes (10). De acuerdo con lo establecido por la ley del 6
de noviembre de 1919 las comunas que aspiraren a ser autónomas debían, por
lo menos, tener cien mil pesos de renta y una población que no baje de
diez mil habitantes; las demás, hasta cuatro mil habitantes y diez mil
pesos de renta serían Comisiones Municipales y las restantes, Comisiones
de Fomento
La ley N°315 del 27 de septiembre de 1920 declaró quienes eran las
Municipalidades de la Provincia que hasta ese momento eran consideradas
autónomas, entre las cuales no se encontraba Caá Catí (12). Completa la
ley, diciendo que mientras la Legislatura no dicte la ley de fijación de
límites de los municipios se reconocía, entre otras, a esta localidad como
Comisión Municipal electiva. Esto significaba en ese momento que se podían
dar dos posibilidades; primero que aun si Caá Catí reuniera los requisitos
de renta y población para constituirse en Municipalidad autónoma debería
esperar a la delimitación jurisdiccional de su territorio. Por otra parte,
si esta delimitación reducía la extensión de lo que hasta ese momento se
consideraba parte de la jurisdicción éste podría verse afectado en el
número de población por lo que al disminuir no podría darse la posibilidad
de su conversión en Municipalidad autónoma.
Ante esta situación el Gobernador Benjamín González insistió ente la
Legislatura la necesidad de sancionar la ley que convierta Caá Catí en
Municipalidad Autónoma, que por entonces ya se había convertido por Ley en
General Paz. Se alegaba que eran fundamentos suficientes para ello las
circunstancias que desde hace tiempo -categoría de ciudad, población,
extensión territorial, renta - General paz viene gozando y que son las
requeridas para adquirir tal condición. La petición se concretó en Ley el
21 de mayo de 1928.
Años después, y de acuerdo con lo establecido por la reforma de la
Constitución Provincial de 1993, en lo referente a los gobiernos
Municipales, la comuna de Caá Catí, por ser de segunda categoría pasó de
tener sólo Concejo Deliberante a tener un Departamento Ejecutivo
desempeñado por un ciudadano con el título de Intendente Municipal y un
Departamento Legislativo denominado Concejo Deliberante o Concejo
Municipal integrado por concejales elegidos directamente por la
ciudadanía. Tanto el Intendente como los Concejales duran cuatro años en
sus cargos, pudiendo ser reelectos. Los concejales renovados parcialmente
cada dos años. Se agrega un Tribunal de Faltas, integrado por un Juez a
cargo del Juzgado que conforma el Poder Judicial.

Trabajo de investigación, Caá Catí, octubre de 2003
Profesora en Historia: Nilka Itatí Cáceres Origen y Evolución"
Raul Blanco

Gervacio Blanco (h)

Salvador Sanchez Negrette

Ramona Emilce Fava de Sánchez Negrete













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Tuesday, June 19, 2007

Gen- Corrientes.Somos Todos Parientes?

Nuestros genes revelan que todos somos parientes

Clarín.com.

DEBATES

Nuestros genes revelan que todos somos parientes


Jeremy Rifkin.. Economista norteamericano






El 10 de enero de 1969 la revista Life publicó impresionantes fotos de la Tierra
tomadas desde el Apolo 8 en órbita alrededor de la luna. Por primera vez en la
historia, los seres humanos podían observar el planeta tal como se lo ve desde
afuera. Lo que teníamos ante nosotros era una esfera pequeña, colorida y con
profusión de adornos, formada por grandes océanos y continentes irregulares.
Nuestro hogar común en su totalidad.

Con la publicación de esas fotos, nuestra perspectiva colectiva cambió para
siempre. Para muchos de nosotros las fotos significaron un paso crítico en
relación con la forma de globalizar la psiquis y pensar como terráqueos, no sólo
como miembros de tribus, grupos raciales, religiones y nacionalidades
específicas.

Hoy recibí un análisis genético de mi historia ancestral que tuvo un efecto tan
profundo en lo relativo a reorientar mi sentido de la perspectiva global como la
primera vez que vi esas fotos de la revista Life.

Hace dos meses me convertí en una de las miles de personas de todo el mundo que
participan en el Proyecto Genográfico, un extraordinario estudio global de cinco
años que realizan la National Geographic Society e IBM con el objeto de rastrear
la historia evolutiva y migratoria de los seres humanos.

Recibí un raspador especial de mejillas por correspondencia. Tomé una muestra de
piel de las mejillas desde el interior de la boca y la mandé a un laboratorio
para su análisis.

Descubrieron que pertenezco al Haplogrupo R1B (M343). Un Haplogrupo se define
por una serie de marcadores genéticos que comparten otros que tienen las mismas
mutaciones. Los marcadores rastrean la ruta que recorrieron nuestros ancestros a
lo largo de la historia.

Mi antepasado masculino más antiguo vivió en el noreste de Africa, en el Valle
Rift, en lo que hoy sería Etiopía, Kenia o Tanzania, hace unos cincuenta mil
años. En ese momento había sólo unos diez mil seres humanos modernos en el
planeta, todos ellos en Africa. Mis ancestros por el lado paterno migraron a
Oriente Medio, luego al Asia Central y por fin a Europa en el transcurso de
varios milenios.

Lo que resulta más interesante de mi perfil ancestral, sin embargo, es que
comparto los mismos ancestros masculino y femenino que todos los demás seres
humanos que habitan hoy la tierra. Todos descendemos de un Adán y una Eva
primordiales, lo cual nos convierte literalmente en parte de una única familia
humana. Ese asombroso hecho genético cambia la perspectiva muy profundamente.
Todos somos parientes.

¿Cómo sabemos que todos estamos emparentados? Porque en todas las mujeres el ADN
mitocondrial se transmite intacto de madre a hija, generación tras generación, y
en todos los hombres el cromosoma Y pasa de forma igualmente intacta de padre a
hijo en cada generación. En ocasiones se produce una mutación genética, que se
convierte en un "marcador genético", lo que permite a los genetistas rastrear la
forma en que distintas poblaciones humanas se dividieron en diferentes ramas
migratorias.

Por lo que parece, según los investigadores del Proyecto Genográfico, todos los
seres humanos actuales descienden de una sola mujer, "una Eva mitocondrial" que
vivió en Africa hace ciento cincuenta mil años. Si bien no era la única mujer de
su tiempo —en Africa ya había varios miles de mujeres—, su ADN fue el único que
sobrevivió en la cadena madre-hija hasta nuestros días. Los especialistas en
genética también localizaron un "Adán cromosoma Y", también en Africa, que vivió
hace unos sesenta mil años. Por más que en aquel momento había varios miles de
hombres, su ADN fue el único que sobrevivió y se transmitió de padre a hijo
hasta el presente.

El mapa migratorio que rastrea la travesía humana está apenas en sus comienzos.
Con el transcurso de los años, el Proyecto Genográfrico espera contar con
muestras genéticas de más de cien mil personas pertenecientes a grupos
autóctonos del mundo entero, así como con donaciones anónimas de ADN que
contribuyan a rellenar el mapa del viaje humano.

El científico que dirige el proyecto, Spencer Wells, señala que los genetistas
tratan de construir el mapa contra reloj porque la tarea se irá haciendo más
difícil "debido a que la gente migra y se mezcla en mucho mayor medida que en el
pasado".

El Proyecto Genográfico es la máxima expedición exploratoria. Nos va a decir
cómo viajó nuestra especie por el tiempo y el espacio durante decenas de miles
de años. Igual importancia tiene lo que nos dirá sobre nuestra raíz común.

En momentos en que el mundo enfrenta desafíos globales sin precedentes, desde el
cambio climático y la pérdida de biodiversidad hasta el terrorismo y la
proliferación nuclear, saber que procedemos de la misma familia ancestral podría
ser el cambio de perspectiva que necesitamos para liberarnos de las limitaciones
y rivalidades tradicionales. Es hora de que empecemos a pensarnos como una
familia Homo Sapiens que vive en una biosfera que comparten todos sus
integrantes y las demás criaturas.





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Monday, June 11, 2007

Gen-Corrientes. "Gobernador Ferré".

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Lunes 11 de Junio de 2007

Verdaderamente aquellos pueblos eran dignos de la compasión de un gobierno, cuya conducta nivelada por los principios de la moderación...no podía ser indiferente a la desgracia de esos infieles, que a la vez no han tenido una parte tan activa en los hechos de los otros...”
Ferré, Memorias, al fundamentar la incorporación de San Miguel y Loreto a Corrientes La “Enfiteusis” o Alquiler de las Tierras Fiscales Esta ley, dictada en Corrientes en julio de 1830, en tiempos de Pedro Dionisio Cabral, prohibía la venta de terrenos fiscales y autorizaba al Poder Ejecutivo provincial a entregarlos en enfiteusis. Durante el 2° gobierno de Pedro Ferré, en abril de 1831, se amplió la misma, otorgando un plazo de 50 años de vigencia del sistema, con una retasación del terreno a los 25 años.
Los enfiteutas debían pagar un cánon anual del 2 % del valor del campo, pudiendo vender, donar y traspasar sus acciones. Con esta ley se estimuló la regularización de las posesiones que existían de hecho. Para el caso de los ocupantes de terrenos en Misiones, la ley les dio carácter jurídico a su ocupación.
Sirvió también para incentivar y favorecer el asentamiento de pobladores no residentes en la provincia. Por esta razón, la gran mayoría de los hacendados al norte del Aguapey fueron de origen brasileño, asentados desde 1850.
La Venta de Misiones en 1825 Félix de Aguirre asoció a corregidores de los cabildos de La Cruz y Santo Tomé para efectuar la venta de toda la franja occidental de la actual provincia de Misiones y nordeste de Corrientes, a Blas Despouy. El primer compromiso fue realizado en San Roquito el 3 de noviembre de 1825. Se trataba de una extensión de 62.500 hectáreas. Despouy pagaría por éstas, 1460 varas de algodón, 114 ponchos, 165 pañuelos, 50 azadas, 30 hachas y 70 yeguas. En 1826 se realiza un nuevo arreglo por una superficie mucho mayor. Eran 890.000 hectáreas que se concedían a Despouy para cancelar una deuda que tenía Aguirre con él. La ocupación correntina del territorio invalidó dicho compromiso de venta. Glosario Enfiteusis: cesión temporaria del dominio útil de un terreno, generalmente fiscal, mediante el pago anual de un cánon. Se realizaba mediante un contrato. Cánon: precio de un arrendamiento. Empezé a recibir partes (...) de que el territorio que media entre el Aguapey y Uruguay, se veían gentes armadas, pero que no podían saber de donde eran. Mandé al Mayor don Genaro Verón con cien hombres a recorrer esos grupos...con instrucciones de que si eran brasileños les hiciese conocer que aquellos territorios eran de Corrientes y que ellos no debían transitarlo...Que si eran indios...de los sublevados en Bella Unión, los batieran y que si eran paraguayos guardaran con ellos la mejor armonía...” Ferré, Memorias, 1832. El Corregidor de la Villa de San Miguel y demas individuos del Cabildo nos ponemos ante la justificacion de V.S. proponiendo que por hallarnos desamparados e indefensos sin tener mas una raiz o fundamento de donde dependa nuestra prosperidad y sosiego perpetuo, recurrimos a la generosa benevolencia de ese Gobierno con el fin y deseo de agregarnos bajo la compasiva proteccion de ese Gobierno con el fin de asegurarnos la felicidad y tranquilidad publica a estos hijos desgraciados de Misiones...y esperamos la caridad, por ser una de las provincias mas hermana a esta....” San Miguel, septiembre 15 de 1827, Corregidor José Ramón Irá al gobernador de Corrientes, Pedro Ferré.
Pedro Ferré: Su Política Poblacional Considerado la máxima figura de la historia correntina del siglo XIX, Ferré nació en Corrientes en 1788. Fue gobernador de esa provincia en tres oportunidades, entre 1824 y 1828; entre 1830 y 1833 y desde 1839 hasta 1842. Por sus notables éxitos militares en épocas políticas difíciles, fue propuesto para una cuarta gobernación, la cual rehusó, aunque siguió muy de cerca los acontecimientos posteriores a sus mandatos. Su política poblacional fue brillante. Proyectó y fundó varios pueblos desde su función de cabildante primero y como gobernador, luego. Caá Catí en 1822, Bella Vista, en 1826, Empedrado en 1827 y Paso de Higos (Monte Caseros), Pay Ubre (Mercedes) y Sauce, entre 1828-1830, nacieron bajo su influjo. En 1830, con una hábil estrategia incorporó el casi baldío territorio misionero a Corrientes. Con Ferré, la provincia correntina amplió sus fronteras hasta los actuales límites, con excepción del norte del Aguapey, que quedó en poder paraguayo hasta después de la guerra de la Triple Alianza.
Desde que los naturales de Misiones obtuvieron su libertad, quisieron distinguir la época de la independencia, adoptando el sistema de destruir en vez de edificar. El peso de las cadenas que habían arrastrado por espacio de más de dos siglos los había reducido a tal extremo de degradación que, cuando se vieron libres de ellas, pasaron luego al exceso de una licencia sin límites...” Ferré, Memorias.
Manifiesto sobre asuntos de Misiones.
Plano con las principales operaciones militares de Pedro Ferré en la época de la organización del estado provincial de Corrientes. (En “Memorias”, de Ferré). Corrientes ocupa los territorios de las misiones meridionales 1830 Mientras que los misioneros orientales, concentrados en la aldea de Santa Rosa de la Bella Unión, a orillas del Quareim, empezaban su dispersión obligada hacia el interior de la Banda Oriental, fundando nuevos pueblos o se incorporaban a los ya existentes en Entre Ríos, el gobernador correntino, Pedro Ferré anexaba a su territorio el área misionera desde el Aguapey al sur. El conjunto de pueblos fundados por la Compañía de Jesús que habían conformado la región más organizada y densamente poblada de todo el territorio rioplatense hasta fines del siglo XVIII terminaba de fracturarse con la ocupación correntina. En 1801 se habían perdido a manos de los luso-brasileños los Siete Pueblos orientales. La Revolución de Mayo había desprendido los pueblos al occidente del Paraná, al independizarse el Paraguay. Este estado ampliaría su conquista hasta las márgenes del Aguapey. Los guaraní-misioneros de la otrora pujante Provincia Jesuítica del Paraguay conservaban autonomía sólo en el limitado espacio entre el Aguapey y el Miriñay, con su frontera en el Uruguay. Pero ese espacio era ocupado por bandas de familias errantes, residuos de las tantas luchas a las que fueron sometidos los bravos guaraníes en el período posterior al movimiento revolucionario de Mayo. Pueblos construidos provisoriamente, –más bien campamentos– como San Roquito, o Asunción del Cambay, ubicados en zonas alejadas de lugares conflictivos y amparados por la geografía se constituían en momentáneas residencias de comandantes o gobernadores de dudosa autoridad. Sólo se luchaba por conservar la autonomía. Pero esa frágil estructura no podía permanecer así mucho tiempo más. En algún momento la provincia guaranítica de Misiones habría de sucumbir ante algunos de los estados que disputaban su dominio: Paraguay, Rio Grande do Sul, Entre Ríos o Corrientes. Y fue esta última la que ganó la pulseada, aprovechando la coyuntura político-militar de fines de la década de 1820 y merced a la rápida decisión de su gobernador, Pedro Ferré, un notable estadista. Para conseguir sus fines, Ferré había aprovechado tres circunstancias: los pedidos de protección e incorporación a Corrientes formalizados por los cabildos de San Miguel, Loreto y San Roquito, en 1823; la grave anarquía en la que habían caído los escasos poblados misioneros existentes a fines de la década de 1820 y la presencia del Ejército del Norte en el territorio de Misiones debido a la guerra con el Brasil. Estas tres situaciones jugaron en favor de Corrientes, para el dominio sobre Misiones. Anexión de los pueblos misioneros a Corrientes La endeble y efímera República Entrerriana, fundada por Francisco Ramírez en 1820, a imitación de la Liga de los Pueblos Libres de Artigas, desapareció junto con la muerte de su líder, en enero de 1822. Durante ese período, Corrientes y Misiones habían perdido su jerarquía de provincias, transformados en simples departamentos o comandancias militares. Corrientes recuperó inmediatamente su autonomía, no así Misiones que no logró restaurar sus formás políticas, a pesar de los esfuerzos de quien quedara al mando del territorio, el mestizo Félix de Aguirre. Con el Tratado del Cuadrilátero, Aguirre pactaría con Entre Ríos la dependencia de su territorio en 1823. Aquel caos llevó al cabildo de San Roquito, que oficiara de capital del departamento de Misiones durante la República Entrerriana, a solicitar su anexión a Corrientes, cuyos cabildantes en nota dirigida al gobernador correntino, aludían que “en reunion general para tratar sobre nuestra suerte venidera, en virtud de hallarnos sin proteccion alguna por no haber Autoridad ni Gefe reconocido en Misiones de donde hemos dependido, por lo que nos consideramos huerfanos y libres de las obligaciones (...) y debiendo unirnos y vivir en sociedad con otros pueblos para poder sobrevivir (...) hemos resuelto todos decididamente por un convenio general unirnos a la Provincia de Corrientes, sugetarnos a su gobierno superior y estar obedientes a las leyes queriendo vivir en union con nuestros hermanos los Correntinos y componer una sola familia...”. La rápida protesta de Aguirre ante los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos evitó que esta incorporación se formalizara. Pero quedaba como antecedente para que Corrientes en un futuro fundamentara su presencia en Misiones. San Miguel y Loreto en dos oportunidades, en 1822 y 1826 realizarán similar pedido al gobierno correntino. La guerra con el Brasil, dejaría para más adelante la decisión de estas cuestiones. Anarquía en Misiones La guerra con el Brasil había llevado a la actuación conjunta de fuerzas bonaerenses, correntinas, entrerrianas y misioneras. Las tropas de Corrientes se habían acantonado sobre el río Uruguay, para la defensa del mismo, mientras Félix de Aguirre, al mando de las fuerzas misioneras acompañaba a Lavalleja en territorio oriental. En noviembre de 1826 los valientes guaraníes eran derrotados en el Paso del Rosario, dispersándose la tropa. Un mes después de aquella acción se efectivizaba el aludido pedido de incorporación de San Miguel y Loreto a Corrientes. Ello motivó el envío de fuerzas por parte de Ferré a Loreto, San Miguel y San Roquito. Aguirre que se encontraba reuniendo sus fuerzas en Mandisoví fue apresado por Mariano Aulestia, uno de los jefes del grupo misionero de San Roquito. Destituído Aguirre, el 14 de enero de 1827, los principales caciques guaraníes nombraron como nuevo gobernador a Mariano Aulestia, quien se sujetó totalmente al gobierno de Corrientes. Esta actitud provocó la reacción de otros oficiales guaraníes, como el sargento mayor Agustín Cumandiyú y el propio Gaspar Tacuabé, desde Mandisoví, quienes apoyaron una revuelta en contra de Aulestia. Esta situación llevó al gobierno correntino a tomar definitiva intervención en la anarquía misionera. El 28 de agosto, Ferré informaba al Congreso provincial que, “para afianzar por todos los medios posibles la seguridad y tranquilidad de la Provincia, ante la tan dolorosa insurrección acaecida nuevamente en Misiones, (...) he hecho aprestar una fuerza de cuatrocientos hombres bien armados y municionados...”. A principios de noviembre, las tropas correntinas ingresaron a San Roquito, dispersándose sus pobladores y sus principales caudillos. Aguirre, nuevamente en escena, y Cumandiyú enfrentaron a las fuerzas correntinas el 12 de noviembre de 1827, a orillas del arroyo Cambay. La batalla continuó pocos días después en Tuyuné, triunfando dificultosamente las tropas de Ferré. Los derrotados se refugiaron en Mandisoví y desde allí pasaron a la Banda Oriental. El territorio de la provincia guaranítica de Misiones quedó así ocupado por Corrientes. El 19 de abril de 1830 el estado correntino se aseguró el dominio de la región a partir de un pacto con los misioneros reunidos en La Cruz. En dicho tratado, que constaba de siete artículos, se manifestaba que: “Los individuos que componen un resto de las misiones residentes en las ruinas del antiguo pueblo de La Cruz, en uso de su libertad y deseando formar parte de la provincia correntina, se someten a la autoridad que emana de las leyes que rigen en la provincia de Corrientes.” A partir de allí el gobierno de Corrientes empezó a expedir títulos en enfiteusis en el área incorporada. Bastó sólo una década para que un centenar de hacendados ocupasen las fértiles praderas y las más importantes rinconadas desde el Aguapey al Miriñay. Esa ley, que legalizaba el dominio de los pobladores de la región incorporada, fue complementada por otra, referida a los nuevos límites de la provincia, del 1° de septiembre de 1832. En la misma, la Sala de Representantes de Corrientes aprobaba como límites los que ya había decretado el Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas en 1814, es decir “el río Paraná al oeste y norte hasta la línea divisoria de los dominios portugueses (...) el Uruguay al este, y al sur una línea imaginaria desde las nacientes del Mocoretá hasta el arroyo Curuzú Cuatiá...”. Quedaba así Misiones definitivamente integrada a la provincia de Corrientes. El norte del Aguapey quedaría aún tres décadas más en poder del Paraguay. El plan colonizador de Corrientes en Misiones Al finalizar la guerra con el Brasil, Corrientes era la provincia con mayor estabilidad institucional y política de todo el Litoral. Sobre esta base, dos grandes estadistas, Pedro Dionisio Cabral y Pedro Ferré iniciaron un ordenado plan de poblamiento de las regiones baldías de la provincia. Así se fueron expandiendo las fronteras interiores a través de frentes pioneros ganaderos que formalizaron una ocupación efectiva del espacio merced al facilitamiento de títulos otorgados por el gobierno provincial. La concentración de hacendados, trajo, como consecuencia, la fundación de nuevos pueblos. Surgieron así, entre 1828 y 1832, los pueblos de Pay Ubre (Mercedes), Paso de Higos (Monte Caseros) y Sauce, en puntos estratégicos de la provincia, cercanos a la única población correntina existente hasta entonces, Curuzú Cuatiá. Este poblamiento estuvo asegurado por una nueva legislación de tierras, que brindó garantías a los propietarios. Para el caso de las tierras misioneras, Ferré reinstauró el hispánico sistema de enfiteusis, a través de una ley provincial del 3 de julio de 1830. La idea era arrendar esos terrenos, que el Fisco no podía vender por no haberse reconocido por el gobierno nacional el patrimonio correntino de esa área. Recién en 1860 esas estancias serían vendidas mediante subasta pública. La ley de enfiteusis La ley de enfiteusis de julio de 1830, permitió la legalización de los terrenos ocupados por Corrientes en Misiones. Por medio de la misma, se citaba a los denunciantes de terrenos fiscales en esa área a presentarse “dentro de los seis meses a partir de su denuncia” ante el Gobierno provincial para legalizar su asentamiento. En caso de no hacerlo, la ley aclaraba que los ocupantes quedarían prescriptos y su propiedad disponible para su arriendo por parte del Fisco. El otorgamiento en enfiteusis implicaba el pago de un cánon anual de un tres por ciento sobre el valor fiscal de la propiedad. Pero esta ley estuvo llena de irregularidades, pues la mayoría de los primeros denunciantes, en el período 1830-1840 fueron reconocidas personalidades del gobierno, que estaban exentos del pago “por los servicios prestados al Gobierno”. Por otro lado, hay suficiente información comprobatoria sobre la falta de continuidad en los pagos del cánon respectivo. A pesar de ello, cuando se otorgan, desde 1860, títulos definitivos de propiedad, son beneficiarios los mismos enfiteutas que poblaban la región misionera desde 1830. Un minucioso trabajo en los archivos catastrales de Corrientes, nos ha permitido confeccionar mapas que muestran la evolución de la ocupación espacial correntina del área. Los primeros habitantes se afincaron a orillas de los principales ríos y arroyos, por sus pastos blandos, aguadas permanentes y porque los tributarios de estos cursos de agua concentraban el ganado evitando su dispersión. Un importante número de estos primeros pobladores estuvo constituido por autoridades políticas, religiosas y militares, eximidos del cánon enfitéutico. Muchos de ellos no residían en el lugar, dejando al cuidado de sus posesiones a personas de su confianza. Otros, como el padre Ponce de León, de trascendente actividad pastoral en el sudeste de Corrientes, vivían en esas estancias permanentemente. Este sacerdote atendía los nuevos templos de Pay Ubre, Sauce y el de Curuzú Cuatiá. La inmensa rinconada que forma el Miriñay en su desembocadura con el Uruguay, fue poblada en apenas un lustro, entre 1830 y 1835 por una veintena de hacendados, la mayoría provenientes de Curuzú Cuatiá. El impulso poblador se frenó hacia fines de la década de 1830, debido a las guerras civiles del Litoral y a las invasiones de paraguayos, que se reiteraron a partir de 1843, llegando hasta La Cruz. En la década de 1850 la ocupación de estancias cobra nuevo impulso, frente a la favorable coyuntura política de la Organización Nacional. En los mapas se observa el proceso de ocupación del espacio en ambos períodos. Nuevos pueblos, como Restauración (Paso de los Libres), Alvear y la reedificación de Santo Tomé, permitieron un afianzamiento de aquel proceso ocupacional. Tensión en la frontera con el Paraguay La expansión fronteriza de Corrientes hacia el río Uruguay provocó tensiones con el estado paraguayo que desarrollaba su comercio entre Itapúa y San Borja. Corrientes desafiaba la presencia paraguaya al norte del Aguapey. Durante la Guerra Cisplatina, el gobierno de Buenos Aires había incentivado al de Corrientes a repeler las intenciones comerciales paraguayas. Pero las hostilidades se empezaron a hacer efectivas a partir de la década de 1830. Un curioso episodio motivó el agravamiento de las tensiones: Buenos Aires intentó recuperar el norte del Aguapey a través de un intento de venta de tierras en esa zona a inversores británicos para colonizarlas. El dictador Francia respondió inmediatamente que “las tierras entre el Aguapey y el Uruguay pertenecen al Paraguay y no a Buenos Aires que durante los últimos veinte años no ha pensado en ellas. Está claro que Buenos Aires quiere vender estas tierras a estos Ingleses para impedir y cortar el comercio brasileño con el Paraguay...”. La colonización británica nunca se efectivizó, pero el gobierno paraguayo quedó atento a las intenciones porteñas. Mientras tanto, Corrientes materializaba su acuerdo con La Cruz, ampliando sus fronteras hasta el Uruguay. En 1832 una serie de escaramuzas pusieron al borde de una guerra a ambos estados. Corrientes ocupó en rápida acción la Tranquera de Loreto, llegando hasta la misma Candelaria, en septiembre de 1832, sin oposición de las fuerzas paraguayas. Recuperada para Corrientes esa región misionera, su gobierno planificó la industrialización de la yerba mate, invitando a aquellos comerciantes que quisiesen extraer yerba lo hicieron mediante contratos con el estado correntino. Éste se reservaba la explotación de los yerbales hortenses, cercanos a los pueblos en ruinas. Al mismo tiempo, Ferré creó una Receptoría en la Tranquera de Loreto, cobrando impuestos a quienes ingresaban a Itapúa por aquel corredor. Del mismo modo, ocupado el puerto Hormiguero, Corrientes instaló allí otra Receptoría para el manejo comercial con el Brasil. A pesar del entusiasmo manifestado por Buenos Aires ante la audaz empresa correntina, no contribuyeron a apoyarla militarmente. Por ello, hacia mediados de 1834, reorganizadas las tropas paraguayas, ingresaron en las Misiones, territorio que fue rápidamente abandonado por Corrientes, sin capacidad de defensa. El Paraguay recuperó así su dominio en las Misiones septentrionales, el comercio con el Brasil cobró nuevo impulso y la ruta entre San Borja e Itapúa fue fortalecida con la instalación de nuevos puestos militares. No obstante, Francia impulsó la creación de una ruta alternativa por San Nicolás, más segura y alejada del territorio correntino. A partir de allí, el Paraguay afianzó su presencia en las Misiones del norte, área que cobró especial interés en la política de Francia, por ser el único canal en el comercio exterior de su país. Recién hacia la década de 1850, cuando la Organización Nacional se puso en marcha en la Argentina, se liberó al Paraguay del bloqueo impuesto sobre el Paraná y la “ruta por Misiones” perdió su sentido. Fue entonces cuando, lentamente, los frentes ganaderos correntinos fueron ocupando el espacio al norte del Aguapey. Después de la guerra de la Triple Alianza, esa región quedó en poder de aquel gobierno. Mientras tanto, los primeros habitantes de las Misiones ya se hallaban completamente mestizados. El hombre primitivo misionero Los Avá y su modo de vida América en la visión de los europeos La ocupación de la región misionera Hacia las fronteras Mbororé, gloria de los misioneros y escarmiento de los bandeirantes Sociedad, producción y consumo en las reducciones El amabmaé y el tupambaé, dos modos de trabajar y producir Gobierno y administración de los pueblos jesuíticos Vivir en una reducción La Guerra guaranítica La rebelión guaraní La expresión de la cultura en las reducciones El urbanismo jesuítico-guaraní La edificación de una reducción Los caminos recorridos por el guaraní El fin de la obra misional: la expulsión La decadencia de los pueblos guaraníes posjesuíticos El Yapeyú de Don Juan de San Martín De los pueblos misioneros a centros productivos Se quiebra la unidad La revolución en las misiones El reglamento de Belgrano La revolución se internacionaliza –El avance e luso-brasileño sobre las misiones occidenales- José Artigas –Teniente Gobernador- Andrés Artigas, Comandante General de Misiones Andrés Guaucurí, Artigas, y el intento de recuperación de los siete pueblos Andrés Artigas, sus últimas campañas Los sucesores de Andresito en Misiones Misiones bajo el dominio paraguayo Misiones, la ruta comercial del Paraguay La dispersión final Corrientes ocupa los territorios de las misiones meridionales Los guaraníes misioneros, un destino de integración social La herencia secular Bibliografía Fuentes documentales Los Autores Agradecimientos Contactenos vía e-mail: webmaster@herenciamisionera.com.ar 1999-2005 - TerritorioDigital.com. 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Una Virreyna Correntina.

DiarioEpoca :
Opinion Por Francisco J. Scaramellini Guerrero (*) 14/10/2003

Una virreyna correntina Texto leído por el autor durante el acto de su incorporación a la Junta de Historia de Corrientes llevado a cabo en el Museo Histórico de nuestra ciudad. Hace muchos años, leyendo un “Diccionario Histórico” que me regalaran mis padres, tropecé con un nombre que me era desconocido, el de una correntina llamada Juana María de Pereyra, la que aún hoy es muy poco nombrada y menos conocida. La historia nacional no deja de citar a mujeres criollas, esto es hijas o descendientes de españoles, frecuentemente con algunas gotas de sangre india, que por su matrimonio se convirtieron en primeras damas de aquellos grandes dominios españoles que fueran los Virreynatos. Doña Ana de Azcuénaga y Basavilbaso, nacida en Buenos Aires, hija de un fuerte comerciante vizcaíno y de una dama porteña, fue Gobernadora de Montevideo y Virreyna del Río de la Plata por su matrimonio con don Antonio de Olaguer Feliú y Heredia, un militar español que como representante del Rey de España gobernara los vastos dominios del sur de la América latina. La primera esposa del Virrey Sobremonte fue doña Juana María de Larrazábal, de vieja raigambre criolla, también nacida en el puerto de Buenos Aires, y cuya genealogía ha sido vastamente estudiada, remontándose sus ascendientes hasta la misma Ursula de Irala, hija del Gobernador del Paraguay y una india guaraní llamada Leonor Mokirasé. Don Arturo de Carranza se ocupó de estudiar la ascendencia guaranítica de esta señora, que se encontraba emparentada con familias coloniales de renombre, tales como los Labayén, los Avellaneda, los Rubio, los López Osornio y el dictador Juan Manuel de Rosas. Y su progenie se desparramó por ambos mundos, siendo uno de sus descendientes Antonio Primo de Ribera. Del mismo tronco de Irala descienden familias correntinas, tales como los Martínez, como lo señala en su obra el historiador don Wenceslao Domínguez. La segunda esposa de don Santiago de Liniers fue también porteña y por su matrimonio le cupo a doña Martina de Sarratea ser Virreina del Río de la Plata y Condesa de Buenos Aires, también con descendientes en ambas márgenes del Atlántico. Los santafesinos recuerdan también a una Virreina, doña Rafaela Francisca de Vera y Mujica, señora criolla que fuera segunda esposa del Virrey don Joaquín del Pino. En Santa Fe se mantiene presente el recuerdo de esta hija de la tierra y aún se ha dado en llamar a una vieja casa, felizmente conservada, la Casa de la Virreina. Esta mujer, conocida en Buenos Aires como “La Virreina Vieja”, fue la suegra de don Bernardino Rivadavia. Recientemente he leído en el Diario “La Nación”, que el retablo de la Iglesia del Pilar de Buenos Aires, donde se hallan sepultados miembros de la familia del Pino, ha sido restaurado por la fundación española que lleva el nombre del Ingeniero Rafael del Pino y Moreno, su descendiente, que a los 86 años estuvo presente en la inauguración de las obras. Nosotros en cambio no guardamos recuerdo ni recuerdos de doña Juana María de Pereyra. No han quedado en Corrientes rastros de su paso por esta tierra que la vio nacer. Y su memoria prácticamente se ha perdido. Sólo recuerdo que el Dr. Fernando Díaz Ulloque, durante su desempeño como Presidente del Jockey Club de Corrientes puso el nombre de “Salón de la Virreina” a una de las salas de la sede social. También la nombró en su libro “Como yo las conocí”. ¿Y quién fue esta doña Juana María de Pereyra que hoy motiva esta exposición? Como ya lo tengo dicho una señora nacida en Corrientes, una niña que creció en la humilde ciudad de San Juan de Vera, probablemente en una casa de galería (o de corredor, como se las llamaba con más frecuencia) o bien en una casona solariega de tres patios, llegó a altos destinos. Es evidente que esa muchacha creció bajo el sol correntino, olió como nosotros, cada vez menos, olemos los jazmines y los azahares y disfrutó de la vista y la frescura del gran río por el cual le llegara el amor y por donde partiera a sus grandes destinos. También fue en Corrientes donde doña Juana adquirió sus primeros conocimientos y su gusto refinado, que como veremos luego, la caracterizaron. Tuve la suerte de tener en mis manos un viejo libro, escrito por el Dr. Raúl Molina, caratulado “Hernandarias, el Hijo de la Tierra”. Y allí hallé referencias de la correntina que ocupó tan altos sitiales en la sociedad colonial hispanoamericana. No sé el año de su nacimiento, pero sin lugar a dudas fue este en Corrientes. Sus padres, el Capitán don Juan Antonio Pereyra de los Cobos, porteño y su madre doña Ana González de Peralta, una correntina bautizada en 1713, contrajeron matrimonio en la iglesia matriz de nuestra ciudad el 22 de julio de 1726. Esto nos permite ubicar el nacimiento de doña Juana en la década siguiente, esto es entre 1727 y 1737 aproximadamente. Sus abuelos paternos fueron don Juan Antonio Pereyra y doña Antonia de los Cobos y Meneses, presumiblemente vecinos del puerto de Buenos Aires. Sus abuelos maternos fueron ambos correntinos. El abuelo se llamó don Sebastián González de Alderete y nació aquí el 22 de abril de 1681 y se casó con doña Ignacia de Basualdo y Cabral de Alpoim, nieta del célebre Maestre del Campo don Manuel Cabral de Melo y Alpoim, cuyo nombre ostenta el Museo Histórico que hoy nos cobija. Don Sebastián González de Alderete y en esto sigo al genealogista don Raúl Molina ya citado, era hijo legítimo de don Antonio González de Alderete y Velazco y de doña Ana de Peralta y nieto del capitán asunceño Domingo de Peralta, que al avecindarse en Corrientes injertó a nuestra ciudad la sangre de Hernandarias, formando su hogar en 1649 con la correntina doña Isabel Maciel y de la Cueva, perteneciente a la familia principal de la ciudad. Permítaseme prolongarme en el aspecto genealógico, pero es interesante destacar que el referido Domingo de Peralta era descendiente legítimo del Gobernador Hernando Arias de Saavedra. Si bien se ignora el nombre del hijo o hija de este personaje que fuera abuelo de don Domingo , tengo muy seguras referencias que ello fue acreditado por éste en una información sumaria que obra en el Archivo General de la Nación, Carpeta C.Leg.16. En cuanto a la documentación que avala todo lo expuesto precedentemente respecto al linaje de doña Juana María, ello surge de documentación que se encontraba en poder del Dr. Raúl de Labougle, consistente en la “ Probanza a pedido de doña Juana María Pereyra en 1788 ante el Dr. Don Francisco Xavier Dicido de Zamudio, entonces rector de la iglesia de Nuestra Sra. de la Piedad de Buenos Aires”. Doña Juana María de Pereyra se casó en Buenos Aires con el marino español don Manuel Antonio de Flores Maldonado y Angulo, oriundo de Salamanca, según unos y de Sevilla según otros datos, nacido en el primer tercio del siglo XVIII. Siendo éste guardiamarina había llegado al Río de la Plata con la comisión encargada de demarcar los límites entre los dominios de España y Portugal, comisión encabezada por el marqués de Valdelirios. Designado su esposo como General de la Armada, fue después nombrado Virrey de la Nueva Granada y Presidente de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá y allí fue con el Doña Juana, cumpliendo con acertada fineza sus funciones virreinales. Don Manuel Antonio de Flores asumió este Virreynato el 26 de agosto de 1775 y se desempeñó en tal cargo por más de once años. Posteriormente fue luego designado Virrey de México, cargo que ejerció desde el 8 de mayo de 1787 al 16 de agosto de 1790. Allí la virreina correntina se distinguió por sus condiciones poéticas y su gusto exquisito. La azotea del palacio donde residía en la ciudad de México fue convertida por ella en observatorio astronómico y su salón fue centro de reuniones artísticas y científicas, brillando en el mismo escenario social y cultural donde antes lo hiciera Sor Juana Inés de la Cruz. Cabe destacar que todo lo expresado nos habla del nivel de educación y fineza que alcanzaron algunas familias en nuestro medio en la época de la dominación hispana y que no se limitó a los varones, sino alcanzó también a mujeres del periodo colonial. En cuanto a su esposo, también dejó como legado obras publicadas tales como “Prevenciones para los Correos que se dirigen al Río de la Plata y su regreso a España”, “Relación de los trabajos hechos por comisarios en la tercera partida de límites entre España y Portugal en América” así como una “Carta de Don Manuel Flores a B. De Arriaga sobre el temporal que sufrió la flota de América en el año 1766”. Terminada su gestión virreinal, Flores y su esposa se radicaron en España, donde el primero recibió muestras del real afecto, siendo designado Capitán de la Armada. Así como no sabemos la fecha en que nació Doña Juana, tampoco conozco ni el lugar ni el momento de su fallecimiento. Suponemos que fue en España, pues allí murió su marido, concretamente en Madrid el año de 1799. Es evidente que todos estos datos constituyen sólo una reseña de la vida de la virreina correntina y que es de esperar que de nuestro estudio e investigación posteriores surjan nuevos elementos que enriquezcan la biografía esbozada. (*Miembro de Número de la Junta de Historia de la Provincia de Corrientes y del Instituto de Ciencias Genealógicas de Corrientes ) © Diario Época - H.Yrigoyen 835 - Corrientes - Argentina

Saturday, June 09, 2007

Tuesday, June 05, 2007

genealogia del fundador de corrientes

.: Diario El Litoral Corrientes :. Historia y genealogía...
Viernes, 20 de Octubre de 2006 | Corrientes - República Argentina

JUAN TORRES DE VERA Y ARAGON
EN EL MES DE CORRIENTES
Historia y genealogía...
Fecha Publicación: Lunes, 03 de Mayo de 2004

La hora fatal de combatir contra los infantes se aproximaba y nadie
se presentaba para defenderla. Alrededor del palenque los curiosos,
algunos dignatarios, militares, sacerdotes, pajes y soldados,
miraban con indignación o con lastima a la inocente que iba a ser
victima de una repudiable acusación. La nobleza murmuraba, la plebe
prorrumpía en gritos de muerte y en imprecaciones de cólera. La
reina injuriada esperaba nerviosa e inquieta, temblorosa y aún
desesperada y angustiada, casi en una zozobra aterradora, el fallo
condenatorio. Nadie se atrevía a salir para enfrentarse a los tres
malvados infanzones acusadores. Fijado el día del combate, ya sea
que por arrepentimiento y reconociendo lo impío de sus apócrifos y
fementidas abyectas incriminaciones, los tres infantes contaron la
verdad a un monje que luego lo uso en conocimiento del rey por lo
que éste de inmediato ordenó la libertad de la reina que fue
proclamada inocente y, don Ramiro obtuvo de su padre la autorización
para inscribir en sus armas la divisa ‘Veritas vincit‘. De allí el
apellido Vera. La reina como abnegada madre perdonó a sus tres hijos
detractores y le concedió como gracia a su hijastro Ramiro el reino
de Aragón.

Y de esa casa noble descendía el futuro linajudo fundador de nuestra
capital correntina: Juan de Torres de Vera y Aragón, nacido en la
villa de Estepa provincia de Sevilla, España en 1540. Era hijo de
Alonso de Vera de Aragón y Tinoco y de Luisa de Torres Martínez, por
lo tanto su nombre completo y correcto era Juan de Torres de Vera y
Aragón y Tinoco Torres Martínez. Tenía como currículm vitae haber
sido Colegial Mayor de Salamanca, Caballero de la Orden de Santiago,
Licenciado en Leyes, Oidor de la Real Audiencia de Concepción de
Chile, Gobernador Interino de Chile, se distinguió en la guerra
contra los Araucanos, Oidor de la Real Audiencia de Charcas.(*), IV
Adelantado del Río de la Plata, por los derechos de su esposa;
Gobernador del Paraguay. Durante su administración su Teniente
General Juan de Garay fundó la Santísima Trinidad, hoy Buenos Aires,
el 11/VI/1580; anteriormente Santa Fe de la Vera Cruz el 15/IX/1573
en Cayastá de donde se trasladó la ciudad a su lugar actual
aproximadamente 60 años después y su otro eficaz y colaborador
Alonso de Vera y Aragón (a) ‘El cara de perro‘ realizó la fundación
de Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo en 1585.

Se caso en charcas con la hija del III Adelantado del Río de la
Plata, Juana Ortiz de Zarate Yupanqui, nacida en Cuzco, hija de
Ortiz de Zarate y de la Princesa Inca Leonor Yupanqui Palla Auqui.

De esta unión nacieron dos hijos: 1) Gabriel, n. en Charcas, Capitán
de caballos en la guerra de Flandes, se distinguió en Cales y
Frisia, fall. Soltero en esa contienda; y, 2) Juan Alonso de Vera y
Zarate, n. Charcas, V Adelantado del Río de la Plata, su titulo fue
reconocido solamente en carácter honorario, Gobernador del Tucumán,
Caballero de Santiago; Casó en esa Gobernación con María de Figueroa
y Olguín, hija de Sancho de Figueroa y de María Olguín de Ulloa.

La esposa de J.de T. de Vera y Aragón falleció el 5 de Enero de
1584, sus dos hijos fueron enviados a España y el padre tomo
posesión del gobierno en Asunción. Por medio de sus colaboradores,
como queda dicho, se fundaron Santa Fe, Bermejo y Buenos Aires.
Luego él fundo personalmente la Ciudad de Vera, hoy Corrientes, el 3
de Abril de 1588. Regresó a España para conseguir la confirmación
del titulo de Adelantado heredado de su suegro por su orden
testamentaria, que le fue denegado. Renunció entonces a ese titulo y
regresó a Charcas en donde le sorprendió la muerte a principios del
siglo XVII, aproximadamente en edad sexagenaria; otro autor afirma
que falleció en España en 1597.

Su suegro, Juan Ortiz de Zarate y Mendieta, que llegó a América con
el primer Virrey del Perú, Blasco Núñez de Vela, permaneció en Lima
durante varios años hasta que en 1576 fue nombrado III Adelantado
del Río de la Plata. Viajó a España para confirmación de su titulo
que le fue acordado, volvió y se hizo cargo de sus funciones. Pero
durante el tiempo que estuvo en el Perú, acumulo una gran fortuna
que después, por disposición testamentaria heredó su única hija
Juana de Zarate y que consistía en 7.000 ducados (Monedas de oro
usadas en España hasta fines del siglo XVI) en Madrid, numerosas
fincas en Chuquisaca, numerosos ganados y dehesas, el adelantazgo
del Río de la Plata y marquesado del Paraguay.

J.de T. de Vera y Aragón tuvo por hermanos: 1) Rodrigo de Vera y
Aragón que casó con Catalina Calderón. 2) Francisco de Vera de
Aragón, que no se casó. 3) Pedro Díaz de Torres y Vera de Aragón que
casó con María Maldonado de esta unión nació Alonso de Vera y
Maldonado (a) ‘El Tupi‘ que después que su tío el fundador de la
Ciudad de Vera (hoy Corrientes) se ausentó para España fue su
gobernador por ocho años. Se casó en Asunción con María Arias de
Mansilla en donde dejó una ilustre descendencia. 4) Carlos de Vera
de Aragón y Torres casó en 2ª nupcias con Francisca de Torres
Lasarte. 1ª nupcias casó con María de Hoces y de esta unión nació
Alonso de Vera de Aragón y Hoces (a) ‘El cara de perro‘ que casó con
María de Ardiles y Abalos.

Finalmente apreciamos la pura nobleza de que estaba revestido Juan
de Torres de Vera y Aragón y de cuya alta alcurnia, valores
personales y trascendencia de su carrera política y militar, la
Ciudad de Vera heredó su personalidad para ser la luchadora
incansable y siempre indomable y tesonera en la defensa del
virreinato del Río de la Plata, ante el acosamiento y ambición de
los ingleses portugueses y brasileros, y después de 1810 para romper
violentamente el yugo español y se la majestuosa dama de la
Independencia Argentina, eterna desposada de la gloria y el
sacrificio; y, su regio fundador, el Adelantado Conquistador que con
su nombre ilustró los anales más indelebles de la historia
sudamericana que no ha tenido parangón en otros continentes del
hemisferio sur.

Ciudad de Vera, 30 de abril de 2004.


(*) AUDIENCIA. Las Audiencias eran los tribunales de mayor jerarquía
de la América colonial, que tenían atribuciones judiciales y
políticas y de mayor autoridad que las de Castilla. Asesoraban a
virreyes y capitanes generales; intervenían en juicios de residencia
contra corregidores y gobernadores; visitaban poblaciones de su
jurisdicción para averiguar la conducta de las autoridades con los
colonos y los indios, concedían repartimientos, etc.
En la América española funcionaron 13 audiencias; la de Lima se creó
después de 1511 y la de Charcas a los pocos años siguientes.
Los miembros de estas instituciones se llamaban Oidores, eran
funcionarios de elevado rango con las mismas prohibiciones impuestas
a Virreyes y Capitanes Generales. El Presidente podía ser el Virrey,
un Capitán General o un Presidente togado. Los Oidores debían ser
peninsulares de España, pero cuando la institución echo raíces en
las colonias excepcionalmente se admitía un americano.





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Thursday, May 17, 2007

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Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario : teléfono 03777-431332

Obispado de Goya: 03777-421578/ 422314

1.2 Curuzú Cuatiá: Juzgado civil 03774-422504 /422777

1.3 Paso de los Libres :
Municipalidad : 03772-425601/425881
Intendente: Rubén Eduardo Verón. Tel: 03772-425605/425604/425606
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Juzgado: 421200 /425602
Parroquia San José: 03772-424440 (Padre Jorge)
Parroquia Santa rosa de Lima : 03772-423697 (padre Andrés Rojas).
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